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jueves, 25 de agosto de 2016

FRANCISCA AGUIRRE - ENSAYO GENERAL

"Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.

Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.."



Paca Aguirre junto a los cuadros de su padre



Meditación

Amor de mis amores
mira que resulta raro esto de
no haber tenido más que un hombre en mi vida.
Y todavía más raro
con la cantidad de mujeres que ha habido en la tuya...
Pues ya ves cómo son las cosas
como decía Gerardo Diego:
“Las naves por el mar,
tú por tu sueño”.
No sé si este verso
tiene algo que ver con nosotros
pero ¿a que resulta bonito?
Sí amor mío
después de tanto y tanto
hemos acabado como al principio:
tú cuidando de una niña huérfana
y yo cuidando de un niño que no sabía cómo querer a su madre.
Y como la vida es tan rara
pues aprendimos a vivir
con lo que éramos.
Y ya no nos asusta la vida
y estamos a punto de que
tampoco nos asuste la muerte.



*El último mohicano


No tuve nada, y sin embargo, de algún modo,

comprendo que lo tuve todo

no teníamos nada, nada, salvo el miedo, el dolor,

el estupor que produce la muerte.


Cuando mataron a mi padre, nos quedamos en esa zona

de vacío que va de la vida a la muerte

dentro de esa burbuja última que lanzan los ahogados,

como si todo el aire del mundo se hubiese agotado de pronto,

ahí nos quedamos, como peces en una pecera sin agua,

como los atónitos visitantes de un planeta vacío.

Nada teníamos, aunque también es cierto que ya nada queríamos.

Recuerdo bien que a mi hermana Susi y a mí

nos dieron la noticia en el cuarto de aseo de aquel colegio

para hijas de presos políticos.

Había un espejo enorme y yo vi la palabra muerte

crecer dentro de aquel espejo hasta salir de él y alojarse

en los ojos de mi hermana

como un vapor letal y pestilente.

Nada ha logrado hacerme olvidar aquellos ojos

salvo algunas horas de amor en que Félix y yo éramos

dos huérfanos, y el rostro milagroso de mi hija.

Y nada más tuvimos durante mucho tiempo

pero mamá tuvo menos que nadie,

mamá quedó como un espejo sin azogue,

lo perdió todo, salvo un hilo delgado que la unía a nosotras.

Y por aquel inconcebible puente, como tres hormiguitas, íbamos y

veníamos a su estatua de vidrio restituyéndole el azogue.

Volvió a nosotras desde el país del hielo.

Y volvió tan absolutamente, que gracias a ella, nosotras,

que nada teníamos, lo tuvimos todo.

Mamá fue nuestro esparzo nuestro guerrero del antifaz, el país de las hadas, la abundancia dentro de la miseria,

nuestro mejor amigo, nuestro escudo contra los moros,

la enamorada de las bellas artes

la que hizo posible que papá no muriera,

la que lo fue resucitando en cada uno de sus cuadros.

Mamá fue quien nos dijo que mi padre admiraba a los griegos,

que adoraba los libros, que no podía vivir sin la música,

y que fue amigo de Unamuno.

Cierto que no tuvimos nada.

Que muchas veces nos faltaba todo

Pero aunque algunos días no comimos,

tuvimos una radio para oír a Beethoven.

Y un día de reyes de 1944 mamá y los tíos fueron al Rastro.

Nos compraron tres libros: La Cuesta encantada, Nómadas del Norte y el último mohicano.

Dios sabe cuántas veces habré leído esos libros.

Mamá nos trajo El último mohicano. Y de la mano de ese

indio solitario entramos en el mundo de lo maravilloso.

Y lo tuvimos todo para siempre.

Y ya nadie podrá quitárnoslo.





Francisca Aguirre nació en Alicante el 27 de octubre de 1930. Su padre era el pintor Lorenzo Aguirre. A Francisca le tocó pasar la niñez y la juventud en plena guerra civil pero la posguerra fue todavía más dura ya que a finales de 1940 su padre fue encarcelado, primero en la prisión de Hondarribia, en San Sebastián y más tarde en la de Porlier, en Madrid, tanto Francisca como sus hermanas fueron de un colegio de monjas para hijos de presos políticos a otro. En 1942 la dictadura del régimen del general Franco lo condenó a muerte y lo ejecutó mediante garrote vil en la prisión de Porlier. 


La Guerra Civil y la muerte de su padre marcaron para siempre su vida y la vida de toda su familia. 


"Fue mi padre un hombre / alegre donde los haya. / Nació para pintar y eso hizo. / Nació también para disfrutar / y también hizo eso. / Amó en su vida varias cosas: / la pintura, la justicia y a mi madre. / Tuvo tres hijas / y eso lo convirtió en un hombre feliz..."








Persona cercana, mujer excepcional, testigo de una cruel posguerra, viuda del recordado Félix Grande, luchadora, resistente y escritora que “ahonda y evoluciona en la búsqueda del núcleo, de la médula de la existencia humana, de la existencia propia”, su lenguaje poético, impecable formalmente y desprovisto de elementos prescindibles, cala en el lector hasta la emoción que perdura. Su obra “Ensayo general” reúne su poesía entre 1966 y 2010.







Y si después de todo, todo fuera



Y si después de todo, todo fuera,
un ir muriendo para al fin morirnos
a qué este loco empeño en convertirnos
en contables de un tiempo que no espera.


Y si resulta que lo cierto era
este sermón que viene a repetirnos
que avanza el huracán para abatirnos
y es inútil y absurda esta carrera.

Entonces, amor mío, ten sosiego,
y aprovecha esta cueva que te ofrezco
y apura el agua que yo no he bebido
el viento nos arrastra, frío y ciego,
toma mi manta mientras yo envejezco,

amarte de otro modo no he sabido.



*Hace tiempo

Recuerdo que una vez, cuando era niña,
me pareció que el mundo era un desierto.
Los pájaros nos habían abandonado para siempre:
las estrellas no tenían sentido,
y el mar no estaba ya en su sitio,
como si todo hubiera sido un sueño equivocado.

Sé que una vez, cuando era niña,
el mundo fue una tumba, un enorme agujero,
un socavón que se tragó a la vida,
un embudo por el que huyó el futuro.

Es cierto que una vez, allá, en la infancia,
oí el silencio como un grito de arena.
Se callaron las almas, los ríos y mis sienes,
se me calló la sangre, como si de improviso,
sin entender por qué, me hubiesen apagado.

Y el mundo ya no estaba, sólo quedaba yo:
un asombro tan triste como la triste muerte,
una extrañeza rara, húmeda, pegajosa.
Y un odio lacerante, una rabia homicida
que, paciente, ascendía hasta el pecho,
llegaba hasta los dientes haciéndolos crujir.

Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.

Pero no volvió nunca.
Sólo quedan sus cuadros,
sus paisajes, sus barcas,
la luz mediterránea que había en sus pinceles
y una niña que espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren.



*Ítaca

¿Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca?
¿Quién no conoce su áspero panorama,
el anillo de mar que la comprime,
la austera intimidad que nos impone,
el silencio de suma que nos traza?
Ítaca nos resume como un libro,
nos acompaña hacia nosotros mismos,
nos decubre el sonido de la espera.

Porque la espera suena:
mantiene el eco de voces que se han ido.

Ítaca nos denuncia el latido de la vida,
nos hace cómplices de la distancia,
ciegos vigías de una senda
que se va haciendo sin nosotros,
que no podremos olvidar porque
no existe olvido para la ignorancia.

Es doloroso despertar un día
y contemplar el mar que nos abraza,
que nos unge de sal y nos bautiza como nuevos hijos.

Recordamos los días del vino compartido,
las palabras, no el eco;
las manos, no el diluido gesto.

Veo el mar que me cerca,
el vago azul por el que te has perdido,
compruebo el horizonte con avidez extenuada,
dejo a los ojos un momento
cumplir su hermoso oficio;
luego, vuelvo la espalda
y encamino mis pasos hacia Ítaca.


sábado, 20 de agosto de 2016

LAS CARTAS DE AMOR DE PAUL ELUARD A GALA - AMOR MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

"Solamente deseo amarte
una tempestad llena el valle
un solo pez el río

Te he hecho
a la medida de mi soledad
todo el mundo para esconderse
días y noches para comprenderse

Para contemplar en tus ojos
todo lo que pienso de ti
y de un mundo hecho a tu imagen

Y las noches y los días gobernados por tus párpados."
Paul Eluard


Gala y Paul Eluard, 1927


Paul Eluard siempre amó a Gala, incluso mucho después de que ya no fuera su mujer, de que se alejara del grupo surrealista, de que pareciera tomar caminos muy alejados de los que él perseguía, a pesar de la mala salud y de las dificultades económicas y de los otros amores. 

A pesar de que Gala era la conocida mujer de Dalí, siguieron vinculados, se escapaban para verse y sobre todo se escribían cartas de las que, por desgracia faltan las de ella, porque Eluard las quemó.

Leerlas es internarse en un mundo íntimo donde se mezcla el deseo más intenso con las necesidades más cotidianas o las fragilidades inesperadas que tan a menudo se mueven debajo de los grandes sueños o las grandes obras. Es contemplar el magnetismo de una mujer que influyó en muchos hombres y que nunca quiso renunciar a nada, atreviéndose a casi todo desde su primera juventud, cuando fue capaz de atravesar una Europa en guerra y consiguió llegar, sola, a aquel sanatorio suizo donde conoció a Eluard.

Aquella Gala tan denostada y reivindicada, la musa, a la que sólo venció la vejez, que tanto temía.


Una brisa de danzas
por un camino sin fin
los pasos de las hojas más veloces
las nubes esconden tu sombra.

La boca de fuego de armiño
de hermosos dientes el fuego
caricia color de diluvio
tus ojos persiguen la luz.

El rayo rompe el equilibrio
las lanzaderas del miedo
dejan caer la noche
al fondo de tu imagen.


Eluard

Gala en 1931





En 1928, Paul Eluard le escribió a Gala:


"Mi amor querido, mi dulce amor, sigo en cama. Acabo de tener un sueño maravilloso, uno de esos sueños diurnos donde las emociones físicas te dejan al despertarte toda la parte correspondiente al deseo... y el deseo que arrastras después, ya despierto, se parece tanto al placer del sueño. Estaba tumbado en una cama al lado de un hombre que no puedo identificar con seguridad, pero un hombre sumiso, soñador desde siempre y para siempre y silencioso. Le doy la espalda. Y tú vienes a tumbarte cuan larga eres pegada a mí, me besas los labios dulcemente, muy dulcemente y yo te acaricio bajo el vestido los senos, fluidos, tan vivos. Y tu mano pasa, muy despacio, por encima mío, busca al otro personaje y se aposenta en su sexo. Lo veo en tus ojos, que se turban lentamente, cada vez más. Y tu beso se hace más cálido, más húmedo, y tus ojos se abren más y más. La vida del otro pasa a ti y al poco rato es como si masturbaras a un muerto. Me despierto, ligeramente ebrio, incapaz de renunciar al placer..."


***


En 1930, Paul Eluard le escribió a Gala:


" .. Mi Gala, porque no podría vivir si no fueras mía. Pienso incesantemente en ti, pero te echo de menos de tal forma que si tuviera dinero me iría a vivir a un hotel. No sabes, te sería difícil hacerte una idea de la atmósfera de este apartamento que en verdad quise para ti y que tan poco has vivido y en invierno. Y los alrededores, la esquina de la calle que hemos doblado juntos, todo lo que he soñado: dónde llevarte, tus vestidos, tu placer, tu sueño, tus ensueños, todas las torpezas que he cometido, todo lo que deseaba reparar. Todo es siniestro, todo es horrendo. En mí la idea de la muerte se mezcla más y más con la del amor. 

Te creo perdida. ¿Por qué estás tan lejos? Hace diecisiete años que te amo y tengo todavía 17 años. (…) Si supieras cuánto deseo verte, cuánto me gustaría tenerte conmigo. Sé muy bien que no puedo retenerte, que la abominación de la vida en común no es para nosotros, pero siento como si hiciera años que no te tengo. Y he perdido el gusto por la vida, por los paseos, el sol, las mujeres. Sólo he conservado el sabor amargo y terrible del amor. Si pudiera estrecharte entre mis brazos volvería a ser el que he sido para ti en algunos momentos. Te adoro, sólo tú existes desde toda la eternidad. Mi pequeña Gala, hermosa, querida mía, maia dorogaia, mi pequeña, mi amor, me muero de estar sin ti.."


" .. Si pudiera estrecharte entre mis brazos volvería a ser el que he sido para ti en algunos momentos. Te adoro, sólo tú existes desde toda la eternidad. Maiakovski se suicidó por penas de amor, por una mujer que se ha casado con un diplomático polaco. Pero en la carta que ha dejado no dice una sola palabra sobre esta mujer, y a su mujer, a la hermana de Ella, le dice «Lili, ámame». Lloré al leerlo. Tú lo sabes."



Salvador Dalí - retrato de Paul Éluard (1929)


En 1933, le escribió esta carta:


"Mi pequeña alondra, mi rica almendra, mi dorogoi, maia crasiva Galochka, gracias por tus cartas. Todo lo que me dices yo también lo pienso, por la mañana al despertarme, por la noche al dormirme y a cada minuto se repite en mi tu nombre: Gala, que quiere decir: amo a Gala. Hace veinte años que te amo, somos inseparables. Si un día estas sola y triste, ese día me encontrarás. Porque no quiero, pese al giro desesperado que ha tomado mi vida, que seas abandonada. Siempre tuyo. Si debemos envejecer, no envejeceremos separados. Soy un maldito imbécil pesimista pero vivo para ti. Si renunciara a vivir tu serias la causa, o más bien sería mi amor desesperado por ti lo que me mataría, mi única grandeza está en tu dicha, en tu vida, en las plantas que cultivas, en tus juegos, en tu coquetería, en "tus amores". 

Mi Gala eterna, si he sido malo contigo es porque siempre estaba insatisfecho, insatisfecho, insaciable. La dicha en el amor, que no me hagan reír.

Estoy orgulloso como un rey de lo que me dices de mis poemas. Ya sabes que es el único elogio que me afecta. Por ti voy a reanudar de inmediato el trabajo.

(…) Mi niña pequeña, sé buena y alegre. Mientras te ame -y te amaré siempre- no tienes nada que temer. Eres toda mi vida. Te cubro terriblemente de besos."




PAUL ELUARD

Seudónimo de Eugène Grindel, poeta francés nacido en Saint-Denis el 14 de diciembre de 1895.
A la edad de dieciséis años suspendió estudios para recibir tratamiento durante dieciocho meses en un sanatorio suizo. En 1920, después de participar en la I Guerra Mundial, inició una fulgurante carrera literaria uniéndose a Breton, Soupault y Aragon, con quienes impulsó el movimiento surrealista, convirtiéndose en uno de sus más importantes figuras.
En 1927, invitado por Salvador Dalí, viajó a Cadaqués junto a su esposa Helena Diakonova (Gala), quien luego lo abandonó para unirse al pintor. 
Durante la ocupación alemana en Francia, alejado del surrealismo y militando ya en el comunismo, se convirtió en uno de los escritores más relevantes de la resistencia. 

Falleció en Charenton-le-Pont en noviembre de 1952.





Quedó inmortalizada en los poemas y las cartas de su primer marido Paul Eluard, en los retratos de Max Ernst y en las pinturas de su segundo gran amor, Salvador Dalí.

¿Quién era verdaderamente Gala? ¿Por qué dejó a Paul Eluard y a su hija para correr tras un artista egocéntrico sin futuro diez años menor que ella? ¿Cuánto contribuyó ella a que las vidas de estos hombres fueran excepcionales? ¿Existen las musas?





"te amo sólo a ti, la más bella y en todas las mujeres sólo a ti te encuentro: toda la Mujer, todo mi amor tan grande, tan simple."

LA PINTURA PRIMITIVISTA EN NICARAGUA - LA ESCUELA DE SOLENTINAME Y ERNESTO CARDENAL



" Verdes tardes de la selva; tardes
tristes. Río verde
entre zacatales verdes;
pantanos verdes.
Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a
helechos húmedos y a hongos
El verde perezoso cubierto de moho
poco a poco trepando de rama en
rama, con los ojos cerrados como
dormido pero comiendo
una hoja, alargando un garfio primero
y después el otro..."

Ernesto Cardenal





La pintura primitivista nicaragüense fue una forma de celebrar la recién lograda libertad e independencia. El pueblo fue dotado de pinturas y pinceles y también motivado para que expresara en forma espontánea y sin academicismo alguno, su manera de ver la realidad o, mejor dicho, su manera de sentir la paz y armonía que ellos anhelaban ayudar a construir. El pintor primitivista presenta la realidad no tanto como es, sino como debería ser este mundo de todos y todas y para todos y todas.


Una de las características distintivas del Primitivismo es su origen campesino y su desarrollo al margen de los centros académicos tradicionales de las grandes ciudades, lo cual le ha permitido producir, además de una innumerable cantidad de obras, espacios de reflexión y de conocimiento no influenciados por la “alta cultura” occidental.







Se trata de una pintura que presenta principalmente la cotidianidad de los pueblos campesinos, sus costumbres y tradiciones en escenarios donde la naturaleza aun no ha sido corrompida por el avance de la modernidad. 

Partiendo de la observación de su propia realidad inmediata y no de teorías estéticas foráneas estos pintores dan cuenta de la exuberancia de los paisajes nicaragüenses, explotando el colorido de su flora y de su fauna, en obras de una factura que se aproxima a los lineamientos del naíf.







Esta propuesta ha sido interpretada en clave de una utopía: el mundo no se representa tal como es sino tal como debería ser. En esa línea el pintor Álvaro García ha manifestado que a través de sus cuadros "quisiera mostrar un mundo mejor, sereno, donde lo sencillo y lo cotidiano representen las pequeñas grandes cosas de la vida".







La pintura primitivista surgió en Nicaragua a comienzos de los años 50 y sus pioneros fueron mujeres. 
La primera pintora de la que se tienen noticias es Salvadora Henriquez de Nogera, de la región de San Carlos que ha plasmado en sus lienzos la majestuosidad de los bosques tropicales y las fiestas tradicionales de los pueblos del Río San Juan. Lamentablemente, según ha indicado Ernesto Cardenal, de sus obras sólo se conserva media docena de cuadros que pertenecen a un coleccionista privado.

La popularidad llegó poco después con las pinturas de Asilia Guillen, una bordadora de Granada que comenzó a pintar a los sesenta y tres años. Sus trabajos, publicados en diversos periódicos y enciclopedias de arte, hacía 1957 ya habían adquirido trascendencia internacional y recorrían las exposiciones y bienales de San Pablo, México D.F., Washington y, poco después, Europa.








En la Isla de Mancarrón se estableció una importante comunidad local basada en la Teología de la Liberación, como muchos recordaremos, liderada por Ernesto Cardenal. La Misa Campesina Nicaragüense de Carlos Mejía Godoy nació aquí. En este contexto se organizaron diversas actividades para la mejora de la vida en la isla como son la artesanía, la pintura primitivista al óleo y la pesca.


El archipiélago Solentiname fue el solar de una cultura precolombina de la que aún pueden observarse una gran cantidad de petroglifos, con figuras de pájaros, monos o personas.





El archipiélago de Solentiname está formado por un grupo de islas ubicadas al sur del Gran Lago de Nicaragua, cerca de la frontera con Costa Rica, un territorio virgen, donde los "campesinos muy pobres y abandonados vivían dispersos en las riveras".



Ernesto Cardenal pintado por Oswaldo Guayasamín


Allí se instaló en 1966 el sacerdote, poeta y escultor Ernesto Cardenal para fundar la Comunidad Contemplativa de Nuestra Señora de Solentiname, que estaba destinada a convertirse en el foco más floreciente del primitivismo nicaragüense. 


Cardenal cuenta que poco después de llegar a la isla, "visitando la casa de un campesino vimos unos guacales (especie de calabazas para beber agua), labrados por él con dibujos muy bonitos. (...) Más tarde vino un joven pintor de Managua, Róger Pérez de la Rocha, y le dio tela y óleos y algunas indicaciones, y pintó su primer cuadro, que compró un amigo nuestro de Managua. Después pintó otros más, y también se vendieron. Éste fue Eduardo, nuestro primer pintor primitivo". Ese primer lienzo de un artesano rural, sin proponérselo, estaba dando origen a un movimiento artístico cuyas obras darían la vuelta al mundo: la Escuela de Solentiname. 


En el año 1970, bajo el liderazgo de Cardenal, un grupo de pescadores y otros pobladores de las islas desarrollaron una escuela de pintura que es conocida como la Escuela Primitivista de Solentiname. Este arte se hizo famoso en todo el mundo.






Los habitantes de las islas comenzaron a acercarse a la comunidad contemplativa y a ejercitarse en diferentes disciplinas artísticas. Montaron allí un taller de pintura, que luego se fue ampliando y abarcó la producción de artesanías en madera, cuero, cobre, bronce y plata. Con el correr de los años la comunidad llegó a contar también con una gran biblioteca y una colección de arte precolombino del archipiélago.






Muchos hombres y mujeres comenzaron a pintar y a vender sus obras a través de la comunidad. La producción artística fue incorporada a la praxis vital en franca interacción con las demás actividades productivas, principalmente de carácter agropecuario. Dice Alejandro, pintor de Solentiname: "La pintura está considerada como un trabajo y un pintor siembra un platanal o un maizal en su cuadro igual que lo siembra en el campo". 
En los lienzos de Solentiname cobra protagonismo la figura del Gran Lago. 


"Todo el mundo tiene que poner el lago; porque el lago cumple una serie de funciones. (...) El lago representa más que una carretera, claro, el lago es la fuente de vida; la gente se bebe el agua del lago y se come sus pescados, se sirve de él como medio de comunicación. La gente se sienta en una piedra o frente a su rancho a ver el lago, a observarlo" 







Para mediados de los años '70 las obras de los pintores de la Escuela de Solentiname se vendían en casi todas las galerías de Managua y comenzaban a circular por América y Europa. 

Pero el florecimiento artístico del archipiélago pronto se vio amenazado por las tormentas políticas que se desataban en Nicaragua. En 1978, finalmente, las tropas del dictador Anastasio Somoza cruzaron el lago, buscando a los campesinos que habían sumado a la insurgencia. La comunidad contemplativa fue saqueada y arrasada, sus edificaciones quemadas y sus habitantes, asesinados, detenidos o expulsados.






(...) " Quejidos.
Hojas tristes que caen dando vueltas.
Y chillidos...
¡Un grito entre las guanábanas!
El hacha cortando un tronco
y el eco del hacha.
¡El mismo chillido!
Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes.
¡Carcajadas!
El canto de un tucán.
Chischiles de culebras cascabeles.
Gritos de congos.
Chachalacas.
El canto melancólico de la gongolona
entre los coquitales..". E. Cardenal








En 1979 la Revolución Sandinista terminó con casi cuarenta años de dictadura somocista. Los campesinos de Solentiname volvieron a sus casas, reconstruyeron la Comunidad y comenzaron a pintar nuevamente. 

En los años '80 el Primitivismo alcanzó su período más floreciente, en gran medida gracias al plan nacional de apoyo y difusión de las artes que promovió Ernesto Cardenal cuando fue designado Ministro de Cultura.







La política cultural sandinista fomentó el surgimiento de nuevos focos productores de pintura primitivista en todos los rincones del país, destacándose los de Granada, León y San Carlos. Hacia 1985 las pinturas primitivistas nicaragüenses se vendían regularmente en las galerías de arte de Nueva York, Washington, París, Berlín, Londres, Zurich, Managua, México, San Pablo y Buenos Aires. 

En tanto Ernesto Cardenal, a través del salesiano italiano Estefanni Renato, gestionó el desembarco del primitivismo nicaragüense en Japón. En 1986 la cadena Mitsukoshi organizó una exposición itinerante, que se presentó con gran éxito en Tokio, Kioto, Osaka y Nagoya, donde Miyako Kume fundó la exposición Nicaragua Naif, que invitó a exponer a todos los pintores y comenzó a editar el calendario "Buenos Días" de pintura primitivista, que anteriormente había sido editado en Alemania. En 1991 la galería Sanshin-Don, una de las más prestigiosas de Tokio inauguró su Exposición de Arte Primitivo, consolidando así la popularidad de la pintura nicaragüense en el país del Sol Naciente.







Fuentes:




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