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viernes, 27 de enero de 2012

DESNUDOS DE TAMARA DE LEMPICKA - MUJERES ETÉREAS, FLOTANTES, SENSUALES ...


Abordar la figura de Tamara de Lempicka significa rescatar del olvido a una de las artistas más importantes del Art Déco, la única retratista importante en este estilo. 

Mujer que recurrió a su atractivo y encantos físicos para autopromocionarse. Excesivamente pendiente de su triunfo social, no interesó a las vanguardias ni las vanguardias le interesaron a ella. Este y otros factores contribuyeron a que su creación pictórica quedara arrinconada en un inmerecido plano dentro de la Historia del Arte. Un escenario al que, sin duda alguna, debe de volver, y ésta vez, sin ser tenida por nadie.


Andrómeda, 1927.


Pintora polaca nacida en Varsovia. El arresto de su marido por los bolcheviques la convirtió en una especie de heroína. Después de rescatar a su esposo, viajó a París donde llegó a convertirse en una musa de la pintura Art Decó y deslumbró a la aristocracia con la deliberada sensualidad de su arte. 

Casada en segundas nupcias con un millonario, la convirtieron en baronesa y sus destellos en los grandes salones comenzaron a mezclarse con el incipiente ascenso del nazismo. Es entonces cuando viajó a Estados Unidos, donde decidió vivir tan espectacularmente como lo había planeado. Fue amiga de Greta Garbo, Orson Welles, Tyrone Power y Rita Hayworth, entre otros. 

A la muerte de su marido decidió abandonar éste país, yéndose a vivir a Cuernavaca (México), donde siguió pintando y frecuentando los altos círculos sociales hasta su muerte. Tamara de Lempicka murió en 1980 y sus cenizas están esparcidas sobre el volcán Popocatepetl.



Las dos amigas

Adán y Eva, 1932.


Desnudo con velero, 1931.





Apasionada, exuberante, atrevida, soberbia, elegante, presumida, coqueta, voraz depredadora, con poses de estrella y maneras de femme fatal, esa es la descripción amplia de su persona. La de una mujer revolucionaria y adelantada a su tiempo, un tanto frenética y frívola en sus decisiones pero autónoma y creativa sin límites dentro de un mundo regido e administrado por hombres. 

Única y fascinante: "Entre un centenar de pinturas se puede reconocer la mía, mi objetivo era que: no se puedan copiar, tengan un nuevo estilo con colores claros y brillantes, y le devuelvan la elegancia a los modelos", afirmaba De Lempicka. En la actualidad sus trabajos cotizan al alza, siendo una referencia estética casi obligada dentro de escenarios como el de la moda o la publicidad.








Las mujeres del baño, 1929.


La bella Raffaela
La camisa rosa, 1933.











La convaleciente, 1931.








TAMARA DE LEMPICKA

Tamara de Lempicka se llamaba Tamara Gurwik-Gorska y llevaba ese nombre por un personaje de Lermontov. El pobre Lermontov, que había muerto en un duelo. Coqueta y mentirosa durante toda su vida, consiguió que en sus papeles personales figurase 1898 como año de su nacimiento, y mantuvo esa ficción a lo largo de su existencia; incluso, en sus últimos años, insistía en que había nacido en 1902. Rodeada de un halo misterioso, en su vejez sigue representado el papel de gran dama, aunque apenas sea ya un fantasma de otra época: en 1986, cuando Franco Maria Ricci publica un artículo sobre la Lempicka en su revista, FMR, el autor, Giancarlo Marmori, afirma desconocer casi todo sobre la vida de la pintora, hasta el extremo de mantener que había nacido en 1906, en un lugar ignorado. No es el único. 


Uno de sus biógrafos, el peculiar Gilles Néret, fija la fecha de nacimiento en 1898, aunque Tamara había nacido en realidad en 1895, y la propia esquela de su muerte indicará que había nacido en 1902, convencido el New York Times de la veracidad de las palabras de la pintora. 


Hoy, conocemos con detalle su vida gracias a su principal biógrafa, Laura Claridge, que le dedicó una voluminosa obra de casi quinientas páginas hace apenas cuatro años. Tamara de Lempicka decía que había nacido en Varsovia, pero en realidad era moscovita, y allí, en Moscú, asistió a la escuela. Más misterio. Después, Tamara, además de Moscú, vivió en San Petersburgo, y pudo viajar por Italia, y visitar París.



Para saber más de ella, os dejo un enlace que me gustó mucho de Rebelión:




1 comentario:

Sex Doll dijo...

Me encanta su pintura yo mismo he reproducido algunos de sus cuadros. Sin duda una de las mejores pintoras del siglo xx.

IDA VITALE

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