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domingo, 10 de marzo de 2013

LOS HOMBRES HUECOS - T.S. ELIOT

Los hombres huecos viven en la piedra, se pasean por ella como cavernas móviles. Se pasean sobre el hielo como burbujas de forma humana. Pero no se aventuran por el aire, pues se los llevaría el viento. RENÉ DAUMAL




I


Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Inclinados unos con otros
La cabeza llena de paja. ¡Pobres!
Nuestras voces secas, cuando
Susurramos juntos
Son suaves y sin sentido
Como el viento sobre el pasto seco
O pies de ratas sobre vidrio roto
En nuestra bodega seca
Figura sin forma, sombra sin color,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
Aquellos que han cruzado
con mirada decidida, al otro reino, al de la muerte
Recuérdennos, -si es que lo hacen- no como perdidas
Violentas almas, sino sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos.




II


Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino de los sueños de la muerte
Ellos no aparecen
Allí los ojos son
Luz solar sobre una columna rota
Allí, está un árbol balanceándose
Y las voces son
En el canto del viento
Más distantes y más solemnes
Que una estrella desvaneciéndose.
Déjame estar lejos
En el reino de los sueños de la muerte
Déjame también ponerme,
Tales disfraces deliberados
Saco de rata, piel de cuervo,
Cruces del campo santo
Que se comportan como el viento se comporta
No mas cerca -
Ni siquiera en ese encuentro final
En el reino de las penumbras




III


Esta es la tierra muerta
Esta es tierra de cactus
Aquí las imágenes de piedra
Se levantan, aquí reciben
la súplica de la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella que se desvanece.
Es así
En el otro reino de la muerte
Despertando sólo
A la hora en que estamos
Temblando con ternura
Labios que podrían besar
Componen rezos para piedras rotas.




IV


Los ojos no están aquí
Aquí no hay ojos
En este valle de estrellas que agonizan
En este valle hundido
Esta mandíbula rota de nuestros reinos perdidos
En estos últimos lugares de reunión
Vamos a tientas, juntos
Evitando hablar
Reunidos a la orilla del río caudaloso
Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella perpetua
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
La única esperanza
De los hombres vacíos.





V



Aquí vamos alrededor del espinoso peral
Espinoso peral espinoso peral
Aquí vamos alrededor del espinoso peral
A las cinco en punto de la mañana .
Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
La sombra cae
Porque tuyo es el reino
Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
La sombra cae
La vida es muy larga
Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
La sombra cae
Pues ligero es el reino
Pues ligero es
La vida es
Pues ligera es la
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
No con una explosión sino con un gemido.


T.S. ELIOT, (Thomas Stearns Eliot, conocido como T. S. Eliot; Saint Louis, 1888 - Londres, 1965) Poeta, dramaturgo y crítico inglés. 

* - Eliot es uno de los dioses tutelares de mi vida, y los hombres huecos es una de las oraciones indispensables de esta religión fanática. Seguimos siendo los hombres/mujeres huecos con la cabeza rellena de paja o de serrín o de alimañas infectas, eso no cambia mucho...¿Cuándo despertaremos? (Poema escrito en el año 1925, ¿Alguien ve algún cambio en el hombre de ahora?)



4 comentarios:

Arte en Madrid. Tíltide dijo...

Tiene este poema la belleza triste de quien se siente atado, sin salida. Eliot es capaz de reconocer, aunque le duela, como es el hombre y cual es su actuación y su obra.
Por suerte han de haber, siempre, excepciones a las reglas. Todos conocemos alguna ¿verdad? Y eso nos da la esperanza para soportar, o soportarnos.
Un beso, Inma.

PURAMARIACREATIVA dijo...

Los hombres huecos no tienen manos, juegan a mover las manos del otro, se valen de él para ser alguien. Los hombres huecos no tienen ojos, miran de soslayo utilizando las pupilas que raptan en las noches sin luna en la que devoran a la misma oscuridad. Los hombres huecos están huecos, por eso les caben en su interior vacío todas las palabras vacías que rondan el aire enrarecido de nada que les envuelve.
Huye de los hombres huecos. Dales la espalda, pero si un día te encuentras frente a uno de ellos, camina hacia él de frente y lánzale las dos armas que los aniquila: esgrime las palabras “libertad” y “sensibilidad”. Les verás caer en su propio vacío.

Un abrazo

INMA dijo...

Así es mi querida Matilde, y ¡tantas personas que se encuentran atadas en este momento! Pero los hombres huecos son los tibios, los que no encuentran dicha en nada y su ambigüedad es la que les marca la vida y sus acciones.

Muchos besosss

INMA dijo...

Ufff...siempre me emocionas con tus palabras, tus bellas palabras. Endulzas lo amargo y haces reír al hombre más triste.
Recuerdo que mi madre siempre me decía que huyera de los hombres tibios. Y, más o menos, tibios y huecos van por el mismo camino, el de la ambigüedad y la mediocridad.

Gracias guapa por tus palabras y por entrar aquí a dejar tu esencia..

Besosss

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